A LAS NIÑAS, HOY 8 DE MARZO.

A las niñas que eligieron pantalones para correr mejor, como la de la foto.
A las que debían estar en casa a las doce; sus hermanos llegaban cuando querían.
A las niñas sin habitación propia: dormían en un sofá cama, en el salón.
A las niñas con padres de letras que prefirieron las mates.
A las de padres de ciencias que estudiaron lenguas muertas.
A las que hoy, van con buzo.
A las niñas que son hijas y que nunca tendrán hijos.
A las niñas que hoy son madres, aunque en el fondo aún sean niñas.
A las desobedientes.
A las que se hartaron del camino, y llenaron de barro el calzado.
A las niñas que ayudaron a limpiar el polvo mientras sus hermanos leían; y rabiaban por la injusticia.
A las niñas que soltaron la mano de su madre; a las que se perdieron.
A las niñas que jugaban con los niños, que nunca vieron dos bandos.
A las niñas sin padrino.
A las niñas que soñaron.
A las niñas que escucharon, que luego decidieron libres.
A las niñas despeinadas.
A las niñas que nunca se sentirán inferiores.
A las niñas raras.
A las niñas que se quieren como son; se ríen del estereotipo.
A las niñas de ayer, a las de hoy. Completas en su diferencia.