Mirar a los ojos

Ayer leí en El País que no es la persona la que lee el eBook, sino el eBook quien lee a la persona; sabe qué lees y a qué ritmo.
Aquí una foto de agosto, estoy corrigiendo en papel.
En el trabajo, acudo a las reuniones con cuaderno en vez de tablet, y nunca se ha quedado sin batería.
Huyo de las pantallas como quien huye del carbunco, y mi sueño es comprar un móvil que solo sirva para llamar.
Ayer por la tarde fui a un Zara y me pidieron el número de teléfono para el ticket electrónico. Respondí que lo prefería en papel. Sí, el uso de papel fomenta la tala de árboles, pero la electricidad de la cacharrería electrónica no cae del cielo; hay que generarla, y eso también contamina. Por no hablar de los metales de las baterías…
Tengo seis cuentas de correo electrónico, dos de ellas son de Greta, y desde que llegó la pandemia paso más horas mirando pantallas que mirando a los ojos.
Ya no hay personas atendiendo en los bancos, ni en las gasolineras. El médico de cabecera consulta por teléfono, y se ha disparado el precio de los ordenadores.
Pantallas en vez de ojos.
Así que imprimo en papel, y su tacto y su olor, el boli sobre las fibras, me aportan más calma que diez sesiones de yoga.